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La Asociación Internacional de Estudiosos del Genocidio (IAGS) reúne a personas de todo el mundo que dedican su trabajo a comprender y prevenir el genocidio y las atrocidades masivas. La conferencia de este año, celebrada en Johannesburgo (Sudáfrica), congregó a académicos, educadores y profesionales para reflexionar sobre cómo se entrecruzan la memoria, la justicia y la prevención en el mundo actual. En representación del Instituto Auschwitz, nosotros —Paula Alves, responsable de programas del Programa de Políticas Educativas Warren, e Iván Wrobel, responsable de programas del Programa de Investigación y Educación en Línea— tuvimos el honor de asistir y compartir nuestro trabajo después de que nuestro resumen fuera seleccionado para su presentación.

Asistir a nuestra primera Conferencia Internacional sobre Estudios de Prevención del Genocidio, organizada por la Asociación Internacional de Estudios sobre el Genocidio, fue una experiencia emocionante y profundamente significativa. Como miembros del personal del programa a largo plazo Instituto Auschwitz, acudimos con curiosidad, deseosos de aprender, conocer a personas de diversas disciplinas y partes del mundo, y ver cómo nuestro trabajo en materia de prevención del genocidio se relaciona con el ámbito más amplio. A través de nuestro trabajo con el Instituto Auschwitz, hemos aprendido que la prevención no se limita a políticas o marcos normativos; se trata de las personas, la memoria y el frágil pero poderoso hilo que las une.
La conferencia tuvo lugar en un momento en el que el mundo se vive cada vez más tenso e incierto, con múltiples conflictos en curso —desde Ucrania y Gaza hasta Sudán, entre otros— que agravan los riesgos para los grupos vulnerables de todo el mundo. Debatir estos retos con otras personas —la fragilidad de la democracia, las dificultades de la convivencia y el papel de la educación— nos recordó que el diálogo en sí mismo es un acto de resistencia. Estar en el Centro del Holocausto y el Genocidio de Johannesburgo, un lugar que guarda el recuerdo de la capacidad de la humanidad tanto para la crueldad como para el coraje, resultó profundamente simbólico.
Entre los momentos que más nos marcaron se encuentra la ponencia principal de la profesora Puleng Segalo, titulada «Trauma de género y justicia: las dimensiones ocultas del genocidio y la violencia masiva». La profesora Segalo, titular de la Cátedra de Investigación Chief Albert Luthuli de la Universidad de Sudáfrica, reflexionó sobre las dimensiones de género del genocidio: cómo el arte puede dar forma a lo que las palabras no pueden expresar, y cómo la justicia debe seguir siendo un elemento central de cualquier acto de perdón. Su trabajo, que tiende un puente entre el trauma histórico, la descolonización y las metodologías visuales, nos recordó de manera profunda cómo la investigación y la práctica artística pueden abrir un espacio para expresar lo indecible. Sus palabras resonaron más allá de la sala de conferencias, anclando nuestras conversaciones en las realidades vividas.

Fuera de la conferencia, la visita al Museo del Apartheid y a Soweto hizo que estas reflexiones cobraran mayor relevancia. El museo —que desde la misma entrada asigna a los visitantes diferentes categorías raciales y recorridos— obliga a cada persona a experimentar, aunque solo sea por un instante, la lógica arbitraria y violenta de la segregación basada en la identidad. En Soweto, las consecuencias duraderas de ese sistema siguen siendo visibles, pero también lo es la lucha continua por reclamar dignidad y derechos tras su paso. Estas experiencias nos recordaron que la prevención no es un destino, sino un compromiso continuo —uno que nos exige permanecer atentos, recordar y seguir trabajando por un mundo más justo.
También nos sentimos orgullosos de compartir el trabajo que realizamos en el Instituto Auschwitz, basado en las realidades que conocemos más de cerca: Brasil y Argentina. En un ámbito en el que las cuestiones locales suelen ser debatidas por personas ajenas a esas regiones, nos pareció importante poder hablar desde la experiencia vivida. El hecho de representar las voces del Sur Global en un espacio moldeado en gran medida por las perspectivas del Norte añadió otra dimensión de significado a las conversaciones.
Por último, este viaje nos brindó algo que no solemos tener: la oportunidad de relacionarnos Instituto Auschwitz persona con nuestros colegas del Instituto Auschwitz . Al trabajar en distintos continentes, ese tipo de momentos compartidos no son habituales. Pasar esos días juntos —aprendiendo, intercambiando ideas y reflexionando— nos dio un sentido de pertenencia. El tema de la conferencia, «El reto del “Nunca más”: comprometerse con la protección y la prevención del genocidio», nos acompañó mucho tiempo después de volver a casa. Nos recordó por qué hacemos este trabajo: porque la prevención no solo consiste en evitar lo peor de la humanidad, sino también en fomentar lo mejor de ella: la empatía, el diálogo y la creencia en la dignidad humana que nos une a todos.